FELIPE PIRELA | El Bolerista de América

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Por Mario Cabrera Bello

En mi barrio El Empedrao
Parroquia Santa Lucía
Había una barbería
Que era muy populachera
Te lavaban en ponchera
La silla se reclinaba
Y Luis el perro pelaba
Al son de una periquera

Así sonaba la sabrosa gaita del grupo Sabor Gaitero y de Los Gaiteros de Pillopo, haciendo referencia a una barbería en un pintoresco barrio de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela. En ese popular barrio maracaibero, El Empedrao, nació en 1941 Felipe Antonio Pirela Morón. Muy probablemente en esa populachera barbería, se dio sus primeros cortes de cabello, y seguramente en cualquier esquina del barrio dio sus primeros pasos en el canto, tal vez interpretando gaitas, o cualquier género popular. Lejos estaba el chico Felipe de imaginarse que se convertiría en “El Bolerista de América”.

Hijo de un albañil, Felipe Pirela Monsalve, y una ama de casa -artista de corazón- Lucia Morón de Pirela, el chico, ya desde niño y apoyado por su madre dio inicio a su carrera musical en pequeños concursos radiales de canto. Increíble consecuencia, a los 13 años de edad, junto a algunos chicos del barrio y sus dos hermanos, funda la agrupación Los Happy Boys, que actuaba en diversos locales de Maracaibo, sin siquiera imaginarse que después sería la principal estrella de Billo’s Caracas Boys, agrupación que al llegar a Venezuela, dirigida por el maestro dominicano Billo Frometa, debutó bajo el mismo nombre, Billo’s Happy Boys.

En esos inicios de su carrera como cantante, Felipe comenzó a especializarse como bolerista, interpretando canciones de personajes prominentes del canto, como el chileno Lucho Gatica, la bolerista cubana Olga Gillot y el tenor favorito de Venezuela, Alfredo Sadel.

Radio Caracas Televisión tuvo el honor de hacer pública por primera vez la imagen de Felipe en 1957, a través de un espacio de aficionados, en el cual Felipe obtuvo el tercer lugar. Lamentablemente, en ese entonces, no existían sistemas de grabación de video, por lo cual no quedó ningún registro de aquella histórica actuación. Posteriormente la desaparecida y legendaria televisora regional venezolana de Maracaibo, Ondas del Lago, sirvió de trampolín a Felipe, siendo uno de los artistas fundadores de esa planta televisora. Esas actuaciones le permiten lograr un contrato en 1958 como artista de esa planta luego de lo cual se traslada a Caracas, actuando en Radio Caracas Radio y en diversos locales nocturnos.

Poco tiempo después regresa a Maracaibo, a formar parte de la orquesta Los Peniques, con la cual graba su primer álbum en 1960, dando inicio a su carrera profesional.

Como la mayoría de los artistas, peloteros y boxeadores marabinos, Felipe era un hombre de extracción humilde, Pobre del Pobre, y de escasos recursos económicos a quien por un tiempo se le escaparon las oportunidades de ser tomado en cuenta, a pesar de su inmenso talento.

La suerte le sonríe cuando el maestro Billo Frometa le escucha cantar, en una circunstancia en la cual el arreglista, director y músico quisqueyano se preparaba para reestructurar su banda, la Billo’s Caracas Boys, y le contrata al mismo tiempo que a otro cantante marabino, el notable José “Cheo” García. Esa contratación impulsó formidablemente a la ya famosa Billo’s Caracas Boys; la banda adquirió un gran prestigio internacional, presentándose en toda América y Europa, popularizando así los inmortales mosaicos que por muchos años amenizaron las fiestas y fueron los favoritos del público venezolano.

No en vano, la orquesta Billo’s Caracas Boys, fue denominada la más popular de Venezuela los clubes caraqueños y venezolanos, de países latinoamericanos y hasta en el continente europeo (Tenerife, España) acusaban llenos totales en las presentaciones de la banda. En estas actuaciones la aclamación a Felipe Pirela era total. Inmensas manifestaciones de apoyo, llenos totales, y legiones de fans seguían al vocalista en sus giras.

Cuando el tenor favorito de Venezuela, Alfredo Sadel, abandona el género popular, y, a su país, para dedicarse al canto lírico, Pirela, casi de inmediato, lo sustituye en el lugar preferido de los venezolanos.

Para 1961 “El Bolerista de América”, graba con orquesta de cuerdas, dirigida por Billo, el larga duración Canciones de Ayer, incluyendo temas antiguos y de aquella época, grabación que marcó su renuncia y partida hacia México, donde también cosechó éxitos memorables.

En 1964 contrae nupcias con Mariela Montiel, matrimonio del que nació una hija, Lennys, y en el cual rápidamente se marcó La Retirada quedando marcado que Amor se Escribe con Llanto y que probablemente no dura Toda una Vida.

Canadá y México son testigos de sus éxitos en el 67’ y de su Volver a Venezuela. Exitosas presentaciones en Miami en ese mismo año, le motivan para residenciarse en Estados Unidos donde realizó intentos por estructurar su propia empresa discográfica, proyecto que se quedó en la Nada por lo cual profundamente desilusionado y Malquerido regresa a Venezuela para residenciarse posteriormente en Puerto Rico, donde se tomó La Última Copa al ser trágicamente asesinado en 1972.

Para algunos su carrera estuvo marcada por Sombras Nada Más, pero para la inmensa mayoría, “El Bolerista de America”, perdura en el recuerdo como una de las más singulares estrellas de la música latinoamericana de todos los tiempos.