Vivía en la capital española desde 2000, después de participar en el documental de Fernando Trueba ‘Calle 54’. Ingresó en el hospital en estado grave por la inhalación de humo; se desconocen los motivos del incendio.

El trompetista y percusionista neoyorquino Jerry González, uno de los exponentes mundiales del llamado “latín jazz”, ha fallecido este lunes en Madrid a los 69 años víctima de un incendio que se declaró la pasada noche en su vivienda, según fuentes de la SGAE y de la Jefatura de Policía de Madrid. El incendio se produjo en un bajo de la calle Jesús y María, en el céntrico barrio de Lavapiés, por causas que se están investigando. Los primeros en llegar al lugar fueron unos agentes de la Policía Nacional, que encontraron al músico tumbado, inmóvil y en parada cardiorrespiratoria; ellos mismos iniciaron la reanimación hasta la llegada de los sanitarios del Samur-Protección Civil. Los médicos lograron sacar de la parada a la víctima y la trasladaron en estado muy grave al Hospital Clínico de Madrid como consecuencia de la inhalación masiva de humo. El músico ha muerto horas después en el centro sanitario, según ha confirmado la SGAE. Nacido en Manhattan pero con raíces puertorriqueñas, González comenzó a tocar profesionalmente en su ciudad en la década de los sesenta y en 2016 cumplió sus 50 años de música con un ciclo de conciertos en Madrid. El fallecido se asentó en España tras participar en el documental de Fernando Trueba “Calle 54” (2000) y, desde entonces, ha trabajado en la fusión del flamenco y el jazz latino con proyectos como “Jerry González y los Piratas del Flamenco” y colaboraciones con músicos como Paco de Lucía o Diego “El Cigala”.

La vida de  Jerry González era una trompeta latina con alma flamenca y jazzística, el mejor heredero que tuvo Miles Davis cuando la música negra quería ser morena. El grupo que fundara a finales de los años 70, Fort Apache, junto a su hermano el contrabajista Andy González, así lo evidencia, pues raras veces el combinado de estas músicas se entrega sin el dominio de alguna de ellas, esto, es, los “apache” tocaban jazz propio. Su incidencia en eso que pudiera denominarse como jazz latino fue cardinal, pues el neoyorican (nació en Manhattan en el seno de una familia emigrante puertorriqueña) supo abrazar con proporcionalidad y naturalidad las músicas que le acompañaron en su primera etapa. La fascinación por el flamenco le llegaría después, cuando a principios de 2000 decidió fijar su residencia en España, pero tampoco le costó hacer suyo este lenguaje, pues todo en su mundo está conectado.

Aquí tocó todos los grandes maestros flamencos, desde Paco de Lucía a Enrique Morente, aunque fue junto a Diego El Cigala y sus Piratas Flamencos cuando más verdad compartió. Antes, como se ha referenciado, había conquistado el mundo con la Fort Apache, de cuya época hoy nos queda el inmortal disco Rumba para Monk (1988), premiado Disco del Año por la Academia de Jazz de Francia. El que tuvo retuvo, y ya medio disuelta la formación, Jerry y su hermano se plantaron hace 8 años en el Festival de Jazz de Getxo junto al altosaxofonista Joe Ford, el pianista Larry Willis y el baterista Steve Berrios. Fue la última vez que asistimos al sortilegio musical de la Fort Apache, que tan pronto echaba mano del duende como del fuego bopero, tocaba por rumbas o releía a Charlie Parker. Con todos los respetos para Arturo Sandoval, la de Jerry ha sido la trompeta más importante del jazz latino en las últimas cuatro décadas.

Tras participar en esa película documental imprescindible que es Calle 54 de Fernando Trueba, Jerry González se apuntó a la maduración del jazz-flamenco, que aquí ya contaba con justos y merecidos antecedentes. No obstante, la latinidad de su trompeta y el músculo jazzístico de su trompeta enriqueció el estilo que aquí encumbraron Chano Domínguez y Jorge Pardo. En Madrid se hizo gitano a su manera y enseguida obtuvo el beneplácito de toda la familia flamenca, a la que nadie puede engañar. Y es que el trompetista, empleado en los últimos años también con las tumbadoras, venía a sumar, no a repetir patrones. Aquí grabó con todo aquel que tenía que decir a uno y otro lado del jazz y el flamenco, firmando incluso un estimable disco en gran formato, Music for Big Band, editado en 2006 por Youkali Music y distribuido después por la multinacional Universal; cuando quería… él también pensaba en grande.

Jerry ya había sufrido incendios en su domicilio en años anteriores -así nos lo confirma Germán Pérez, antiguo gerente de la Sala Clamores, club que le acogió ininterrumpidamente durante cinco años seguidos, pero hoy no toca hablar de ese lado oscuro que tenía su vida cuando se bajaba de un escenario; hoy toca hablar de toda la luz que arrojó a géneros tan hechos y derechos como el jazz y flamenco, siempre como el bueno de Miles: con personalidad propia. Por eso hoy le llorarán en el Bronx, La Habana y Lavapiés.

 

Fuente: https://www.20minutos.es/noticia/3453381/0/muere-jerry-gonzalez-pionero-latin-jazz/?utm_source=facebook.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=desktop